Después de 50 años dedicados a la educación, la profe ‘Meche’, como la conocen todos, o Mercedes Cadena de Pérez, como la bautizaron sus padres, se retira con la satisfacción del deber cumplido. Se lleva el amor de sus estudiantes, los recuerdos de generaciones enteras y la certeza de que a la I. E. ‘Casimiro Raúl Maestre’ le llegará una gran transformación de la mano del Gobierno del Cesar.
Hay despedidas que no se parecen a otras, no tienen el sabor de lo que termina, sino la emoción de todo lo que permanece. Porque hay quienes pasan por la vida para dejar recuerdos, pero especialmente huellas de vocación y entrega, así como ocurre con esta mujer de sonrisa permanente y palabras formadoras.
“Bueno, yo no dormía. ¿Saben por qué no dormía? En estos 50 años tuve en mi mente crecer, sembrar, hacer, poner la primera piedra en una iglesia, que es esta. Esta iglesia ha sido la vida mía. 50 años desde que inició mi juventud hasta llegar acá”, recuerda con alegría, mientras agrega que: “aquí estaba mi corazón”.

Es chiriguanera y durante este medio siglo dirigió sus mañanas hacia un mismo destino: la educación. Su despertar siempre tuvo un sentir: los estudiantes que abrazaba, los docentes con quienes conversaba y los proyectos que no podían quedarse esperando.
Hoy, después de medio siglo dedicado a la educación, sus mañanas son diferentes. Ya no pensando en cada detalle del colegio, ni recorriendo pasillos para asegurarse de que todo marche bien. La pensión le abre la puerta a una vida más pausada, al lado de su esposo, de sus hijos y viviendo ese tiempo familiar que tantas veces tuvo que compartir con las obligaciones de su vocación. Se va feliz, porque siente la tranquilidad del deber cumplido y de haber dejado una huella imborrable.
“Y hoy me siento agradecida de haber culminado una tarea. Inicié con 21 muchachos en 1983 y hoy dejo aquí en esta institución 1.800 jóvenes, desde preescolar hasta el grado 11, más la nocturna. Hoy contenta, feliz, voy a concentrarme en mi esposo, en mi familia, en mis hijos, que no me vieron en sus mejores momentos, porque todo el alma y el corazón se lo di a este colegio, realmente”, puntualiza con orgullo.
Una vida de pasión

La profe ‘Meche’ es la más pura pasión por la enseñanza, que inició desde antes de terminar el bachillerato, desde entonces enseñar se convirtió en su estilo de vida, recorriendo distintos municipios del departamento hasta que llegó a Valledupar, donde se radicó con el amor de su juventud y ‘echó raíces’, compartiendo uno de los sueños más importantes de su vida: ayudar a construir el colegio Casimiro Raúl Maestre.
Fue así como de la mano con la comunidad, tocando puertas, y gestionando sin pena, empezó construir mucho más que paredes.
“Yo aquí era aseadora, mensajera, era todo en este colegio, porque aquí no había ninguno de esos cargos que hay hoy en día”, recuerda al evocar aquellos primeros años, cuando las necesidades eran muchas y donde tuvo compañeros que no olvidan cómo se levantó el colegio, como es el caso de Laura Bermúdez, quien llegó al Casimiro a estudiar cuando tenía diez años y tiempo después regresó para trabajar en la institución.
“La profesora Mercedes fue la fundadora. Lo construimos haciendo tamales, pidiendo para la comunidad, ladrillo a ladrillo”, dice Laura. Es precisamente esa lucha la que puso en el sentir de los pioneros del colegio, el proyecto para que dicha institución lleve el nombre de Mercedes Cadena de Pérez.

El cariño por la exrectora se siente desde que se abre el portón del Casimiro Maestre, ahí los estudiantes, muchos hijos del colegio desde sus primeros años de vida, llevan el sello de ‘Meche’.
“Ella es como una madre, abuela. Sabe que aquí los estudiantes la amamos”. Y así como Ángel Corzo, Saray Nicoll no olvida su ingreso desde segundo de primaria y el legado que deja en ella la profe. “Ella es un ejemplo para todas las mujeres, porque nos enseña a que podemos alcanzar lo que queremos, a que tenemos que aprender a disfrutar la vida, como ella es siempre baila, alegre”.
Responsabilidad, su sello
Durante su trayectoria, Mercedes salió del Casimiro para asumir otras responsabilidades. Estuvo en el colegio José Eugenio Martínez, pasó por el Manuel Germán Cuello y llegó a la Secretaría de Educación. En cada uno de esos lugares trabajó, gestionó y aprendió; sin embargo, su corazón siempre encontraba la manera de volver.
“Llegamos y encontramos novedades, como todo: no había computadores, no había pupitres, había tableros, fui donde el gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco y me dijo: usted no se preocupe por eso, que para allá va todo”, recuerda con alegría al afirmar que siempre tuvo el respaldo del Gobierno del Cesar.

El colegio que Mercedes entrega también se prepara para una transformación importante en su infraestructura por parte del Gobierno del Cesar, gracias a la gestión adelantada para impulsar el proyecto de construcción de espacios más adecuados para la comunidad educativa.
“Así como coloqué la primera piedra de iniciación de este colegio, que le luché ladrillo a ladrillo, voy a poner también la primera piedra para ver este gran colegio. El gobierno del departamento del Cesar está presto con la doctora Elvia Milena Sanjuan, nuestra gobernadora, y el apoyo infinito de mi gobernador por siempre Luis Alberto Monsalvo”, puntualizó Cadena.
En la historia del Casimiro Raúl Maestre habrá siempre un lugar para esta mujer que, desde su pasión por las artes y su compromiso con la educación, ayudó a convertir un sueño comunitario en una institución que hoy sigue formando generaciones.
“Me siento todavía activada para seguir trabajando por la parte social, que es lo que más me encanta. Estoy feliz, feliz porque los sueños se me cumplen, ante Dios y ante mi Virgen de Chiquinquirá bendita, que fue mi compañera para toda mi carrera, que es mi compañera para toda mi vida”, concluye mientras se abraza a su fe, tan grande como su don de servicio.
