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Todos los días, antes de que el sol termine de abrazar las enormes y verdes montañas de Manaure, la señora María Eugenia Portillo Linares, con oraciones en silencio, entrega sus días, sus preocupaciones y la vida de sus seres queridos al Creador.

 

Volvió a orar, pero esta vez fue distinto, lo hizo mientras subía a un lugar especial, reconocido por ser un punto de fe. Llegó a presenciar el inicio de una obra soñada por cientos de familias manaureras: la construcción del Mirador Turístico, Religioso y Cultural del Cerro de la Cruz, un espacio de paz, fe y encuentro espiritual.

 

A partir de ahora, María Eugenia reconoce que ese camino empieza a transformarse. Este sitio de peregrinación, reflexión y encuentro comunitario para los habitantes de Manaure Balcón Turístico del Cesar comienza a convertirse oficialmente en uno de los proyectos turísticos y religiosos más importantes del departamento y del país.

 

“Hoy estamos pisando piedras de fe y armonía. Esta es una oportunidad que nos da Dios a través de nuestros mandatarios que vieron con buenos ojos a esta serranía desde su parte espiritual”, dijo con un tono esperanzador.

 

 

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Fue la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuan Dávila, quien presidió el acto de primera piedra de esta obra que busca potenciar el enorme valor espiritual, natural y paisajístico de este municipio reconocido por su riqueza cultural, sus tradiciones y la grandeza de la Serranía del Perijá.

 

La mandataria aseguró que el proyecto permitirá consolidar a Manaure como un nuevo referente del turismo religioso y cultural del Caribe colombiano, sin perder la esencia natural y espiritual que caracteriza al territorio, pero, además, abrirá nuevas oportunidades para el turismo, el empleo, el comercio, la gastronomía y la artesanía local.

 

“Le hemos apostado a algo que quedará en el corazón de los manaureros. Hoy el turismo religioso y ambiental empezará a escribir una nueva historia”, fueron las primeras palabras de la mandataria al referirse a este proyecto que describió como todo un desafío constructivo que se va a consolidar en la región.

 

“Este mirador tiene connotación especial y es la posibilidad de que la región norte del departamento fortalezca su fe y su hermandad con Dios”, agregó la gobernadora.

 

Una obra con arquitectura sostenible

 

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El proyecto contempla la construcción de un mirador principal con arquitectura sostenible, zonas de observación, áreas de descanso y contemplación, senderos ecológicos, espacios para actividades religiosas y culturales, miradores secundarios, señalización turística y ambiental, iluminación escénica y zonas verdes reforestadas.

 

La obra ha sido diseñada bajo criterios de sostenibilidad e integración paisajística, respetando el entorno natural de la Serranía del Perijá y conservando el valor simbólico que el Cerro de la Cruz tiene para la comunidad.

 

Desde lo más alto del cerro puede apreciarse una vista panorámica privilegiada de Manaure y sus alrededores, razón por la cual este punto también se proyecta como uno de los escenarios naturales más atractivos del departamento.

 

Actualmente, aunque el lugar es visitado constantemente por creyentes y turistas, no cuenta con infraestructura adecuada que permita un acceso seguro ni el aprovechamiento integral de su potencial turístico y ecológico.

 

Por esta razón, el alcalde de Manaure, Juan Carlos Araujo Orozco, aseguró que “este proyecto marcará un hito”.

 

Identidad reconocida

 

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Los habitantes sienten que después de la espera, este proyecto reconoce una identidad espiritual que ha permanecido viva durante décadas.

 

“Felicitaciones por esta obra que nos quedará de recuerdo para nuestros hijos. Este proyecto permanecerá en la historia, nunca lo olvidaremos”, dijo Amador Becerra, agente turístico de este municipio.

 

Por su parte, Edgar Domínguez, miembro de la familia que donó el terreno, aseguró que nunca dudó en aportarle a esta transformación. “No íbamos a ser apáticos a este proyecto y quisimos ser parte de una manera incondicional para que se hiciera realidad”, expresó.

 

 

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Con esta obra, el Gobierno del Cesar continúa apostándole a proyectos que fortalecen la identidad de los territorios, dinamizan la economía local y convierten las tradiciones culturales y espirituales en oportunidades de desarrollo para las comunidades.

 

Mientras las máquinas comienzan a abrir camino sobre la montaña, la señora María Eugenia Portillo vuelve a mirar el Cerro de la Cruz, pero esta vez con una esperanza mucho más fuerte.

 

Ella sabe que ese lugar al que durante años subió únicamente con devoción, ahora también se convertirá en una ventana para mostrarle al país la belleza espiritual, natural y cultural que desde siempre ha guardado Manaure, Balcón turístico del Cesar. “Porque el progreso de un pueblo no solo se mide en lo económico, sino no también en lo espiritual”, agregó esta mujer de fe.

 

 

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